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3 errores que tienes que evitar si empiezas en Triatlón

Decidido, ¡Voy a entrenar!

Es la primera decisión que tomamos una vez nos hemos comprometido personalmente a alcanzar un objetivo deportivo personal. No siempre es para nuestra primera competición y probablemente tampoco la primera vez que lo intentamos o que ya hemos tenido una experiencia de ese calibre. De cualquier modo, ya sea por llevar un entrenamiento eficiente desde 0, o bien, por tratar de dar un giro a rutinas, costumbres o formas de entrenar que no sabemos con garantía si son procedimentalmente correctas. 

Este es el paso primordial, adquirir el compromiso y la implicación con uno mismo, para emprender un proceso que nos lleve a lograr nuestra meta, sea cual sea. 

No importa que se trate de un Ultra Trail, Ironman, 10K…o sencillamente seguir una rutina diaria de actividades, que nos ayuden a acrecentar y mantener un estado saludable óptimo. La cuestión, es saber seleccionar y trabajar a través de métodos que nos aseguren en la medida de lo posible, extraer lo mejor de nosotros mismos, nuestro máximo potencial de la forma más eficaz y provechosa. 

Concretamente, en este artículo vamos a destacar, a modo de síntesis, aquellos aspectos fundamentales a tener en cuenta en lo que se refiere a la hora de plantearnos diferentes metas personales. Más allá de repasar los principios del entrenamiento general, trataremos de incidir en la organización temporal y procedimental en deportes de resistencia. 

Por ello, y aunque podríamos hablar largo y tendido sobre estos temas o comentar varios ‘tipos de errores’ que suele cometer el deportista aficionado y no debería pasar por alto. En este artículo, vamos a destacar 3 pilares básicos, fundamentos que no pueden ser baladí cuando se pretende establecer un programa de entrenamiento dirigido a un objetivo deportivo: 

En el ámbito científico, queda más que respaldado que optimizar el rendimiento no significa llevar a nuestro cuerpo al límite constantemente, o seguir los mismos planes de entrenamiento que cualquier otro deportista (o grupo), ni pretender ser competitivo cada fin de semana. Solamente hay que observar los distintos tipos de planificación, tanto tradicionales como contemporáneos, de un atleta de alto rendimiento para ver que esto dista mucho de ser así. 

Así pues, y en aras de focalizar y sintetizar la información de este escrito. Nombraremos los siguientes puntos como elementos básicos que deberemos tener en cuenta para llevar a cabo un proceso de entrenamiento:

1. Conocimiento y Fundamentación

Es muy frecuente, en cualquier círculo en los que podemos interactuar (amigos, clubs, competiciones…) hablar u oír hablar de cientos de “teorías”, entrenamientos, metodologías, etc. Donde el deportista amateur ‘auto-didacta’, acaba con una serie de premisas comúnmente desorganizadas e injustificadas. Las cuales, no hacen más que generar una saturación de información mental y llevar a no comprender bien lo que estamos haciendo. Y es lógico. Los deportes de resistencia, no pueden basarse en experiencias individuales, ni en casos de deportistas (o ex-deportistas) que han rendido a cierto nivel. Ni siquiera haber sido deportista de alto nivel, te convierte automáticamente en un experto del entrenamiento, en absoluto.

Es de vital importancia, entender que los efectos del entrenamiento vienen evidenciados y deben ir avalados por el estudio minucioso de la ciencia y la fisiología del deporte. No podemos dejar en manos del azar la construcción de los cimientos elementales que sustentaran nuestro nivel competitivo.

Por tanto, es fundamental respetar y comprender que la actividad física y el deporte se deben contemplar desde un enfoque purista dentro del ámbito de las ciencias, pues nace de la investigación y la comprensión teórico-práctica de las bases biológicas humanas que no se pueden obviar, ya que esto no tendría ningún sentido ni alegato a la hora de buscar adaptaciones orgánicas asimilables y coherentes. Asimismo, su naturaleza en el campo de la salud, nos lleva directamente a ponderar la seguridad en el ejercicio físico por encima de todo lo demás. Y por desgracia, a menudo, no se tienen en cuenta los aspectos saludables que debe tener cualquier programa de entrenamiento.

Claro está, qué si no estamos formados específicamente en el ámbito, debemos buscar profesionales que conozcan en profundidad todo lo referente a lo anteriormente comentado, y a poder ser, estén especializados en nuestra disciplina. En cualquier rama científica, todo tiene un ‘Por qué’, no se puede establecer un plan de entrenamiento sin argumentar y corroborar cada paso que vamos a dar.

2. Contexto Personal e Individualización

Independientemente del plan deportivo que vayamos a plantear, éste debe ir acorde a nuestro tiempo disponible, para el cual, debemos establecer una planificación temporal. Es decir, cómo organizar mi tiempo, los días y horas que voy a dedicarle exclusivamente a mi preparación física, sin contabilizar el tiempo que dedicamos a otras responsabilidades o cometidos.

A continuación, es importante, organizar y estructurar las diferentes fases de la programación teniendo como referencia la fecha de inicio del entrenamiento y la fecha objetivo (día del evento/competición importante si la hubiera). Por supuesto, todo ello se debe distribuir conforme a las características de la meta a superar, siendo consecuente con la medida y organización de cargas a lo largo del proceso. Teniendo muy presente, que no solamente es entrenar, pues es fundamental descansar, siendo clave en todo proceso de entrenamiento.

Lo que les vale a otros, no me vale a mí. Es habitual, observar como muchos deportistas llevan a cabo preparaciones conjuntas realizándolas con otros amigos o compañeros, rutinas que rara vez están ‘justificadas’. Otros, optan por adquirir en cualquier medio guías o planes descargados de internet (justificados o no). Así como también, está extendida la práctica de realizar (especialmente promovidos desde muchos clubs) entrenamientos ‘globales’ o en grupo. Los cuales, a pesar de poseer un alto grado motivacional y sociabilizador, carece del componente esencial individualizado del entrenamiento.

¿Es todo esto ‘malo’?, no tiene precisamente por qué ser contraproducente, pero, ¿se ajusta y me garantiza trabajar de manera individualizada a mis características pudiendo extraer mi mejor versión?, la respuesta es no. 

El ideal y una de las claves más importantes en el éxito del desarrollo del máximo rendimiento deportivo, es precisamente la personalización o individualización. Ya que cobra especial repercusión, desde la temporalización que hemos comentado anteriormente, hasta nuestras características personales, bagaje deportivo, antecedentes de lesión, práctica de otras actividades, condiciones laborales, circunstancias especiales particulares, etc.

3. Contenidos, Seguimiento y Prevención

De manera muy pragmática, una vez tenemos bajo control los puntos anteriores. Otro de los aspectos más relevantes son la elección de contenidos de trabajo en cada fase de la programación, el seguimiento y control del rendimiento y la introducción de pautas preventivas a lo largo del proceso.

Aunque, insistiendo, en la necesidad de llevar la preparación bajo la supervisión de un profesional. Una de las premisas que nos viene a la cabeza a la hora de ponernos en marcha, sería; Qué y cómo tengo que entrenar. De ahí la necesidad de establecer en la periodización de la temporada todos los aspectos y variables importantes a tener en cuenta semanalmente; distancias, horas, desarrollo de zonas metabólicas, intensidades, desniveles… (la ponderación de las variables dependerá de las particularidades propias de nuestra disciplina).

Todos estos datos, los debe valorar un profesional y adaptarlo a todas y cada una de las circunstancias y características del deportista. Pues a raíz de todo este análisis, podremos conocer el contexto y establecer de manera justificada y segura los parámetros necesarios de los que dependerá nuestra rutina de entrenamiento:

  • Modalidad deportiva (tipo de deporte y duración).
  • Conocimiento de los aspectos más relevantes de la disciplina (características propias, particularidades técnico-tácticas, intensidades de competición comunes…).
  • Análisis de Rendimiento. Determinar nuestro Nivel y zonas de intensidad.
  • Estrategia temporal para el desarrollo de todas las diferentes zonas metabólicas
  • Tiempos de ejecución de cada sesión.
  • Integración inteligente del trabajo de fuerza y prevención. (No todo vale ni ambos conceptos son lo mismo).
  • Concreción de cargas, intensidades y volúmenes (progresivos y sincrónico a la programación).
  • Combinación coherente de magnitudes de carga y tiempos de recuperación.
  • Análisis de Rendimiento. Determinar nuestro Nivel y zonas de intensidad.